Psicoanálisis y Educación dos tareas imposibles

El pasado 04 de marzo de 2017 tuvimos sesión sobre Neurociencia y Psicoanálisis en nuestro Grupo de Aprendizaje Colectivo. Ya compartimos hace unos días el trabajo que llevó a la sesión nuestro compañero José Domínguez sobre Neurociencia y formación psicológica desde una perspectiva ético-crítica. En esta ocasión compartimos otra aportación de nuestra compañera Olga Montón sobre Psicoanálisis y Educación. Esperamos lo encontréis de interés.

Psicoanálisis y Educación dos tareas imposibles

Olga Montón, marzo 2017

El objetivo de los grupos interdisciplinares es descubrir las posibles conexiones entre Psicoanálisis y Educación. Se trata de abrir una reflexión, fuera de la institución escolar, donde el docente, el pedagogo, el psicólogo escolar y el psicoanalista puedan pensar su trabajo, hablar sobre los casos difíciles e investigar sobre temas concretos.

Desde mi lugar como psicoanalista escucho a los adultos que se ocupan de los niños y los adolescentes desde una u otra perspectiva. También los propios alumnos, niños o adolescente, hablan de sus dificultades en el entorno educativo y su sentimiento de fracaso en algunos casos.  Docentes, orientadores, trabajadores sociales e incluso los padres poseen un saber que quieren transmitir. Cada uno se enfrenta con dificultades, obstáculos y límites.

Estas situaciones generan un sentimiento de impotencia que, más allá de las razones socioculturales, nos pueden llevar a examinar las implicaciones personales de cada uno en el ejercicio de sus funciones lo que nos lleva a reintroducir el lugar del inconsciente. ¿Qué tengo que ver con eso que me pasa?

Debemos tener en cuenta la diversidad de las causas de las dificultades que encuentran orientadores y docentes, lo que no justifica la mezcla de saberes que engendra la confusión de funciones, ya que cada uno debe quedarse en su lugar y asumir las exigencias que comporta. Lo que no impide la relación interdisciplinar como modo de operar complementario.

El psicoanálisis y la educación son dos discursos diferentes y es a partir de esa diferencia que puede hablarse de conexiones, de relaciones de ambos discursos sobre un tema en común aportando cada uno su especificidad de lectura. La conexión entre discursos es posible en la medida que cada uno mantiene su diferencia, la conexión es, justamente, alrededor del vínculo educativo

Desde la escucha analítica en el trabajo con profesores he comprobado de qué manera los profesores están sometidos a los objetivos, protocolos y sistemas de evaluación que no hacen otra cosa que enfriar su verdadero deseo, su pasión por el estudio y el saber.

La infancia y la adolescencia son épocas de cambios, donde el encuentro con la sexualidad y con los otros, más allá de los lazos familiares, atormenta al niño y al joven, en el cuerpo y en el pensamiento. Tienen vergüenza, por lo que es difícil para ellos nombrarse a ellos mismos y traducir en palabras el enigma de su existencia.

En la sociedad de consumo donde cualquier deseo es trasformado en una necesidad a satisfacer inmediatamente, cual imperativo de goce super-yoico, muchos padres creen que amar al hijo es amar sus deseos y comprarlos. El profesor se encuentra con un alumno consumidor, acostumbrado a satisfacer sus necesidades inmediatamente y con dificultades para encontrarse con un Otro portador de un deseo que tiene que ver con él.

A muchos jóvenes les resulta muy difícil ceder algo de esa satisfacción inmediata que la sociedad preconiza, dando lugar a conflictos y síntomas como el fracaso escolar, las fobias o la violencia. El psicoanálisis se ocupa de lo que no va cuando el niño o el joven se encuentra confrontado con la vida, y puede darle una oportunidad de saber inventar su propia respuesta, aquella que le permitirá tejer lo que terminará siendo su propia historia singular.

Esta sociedad del discurso capitalista pretende taponar con los objetos de consumo el vacío de la existencia. El gran riesgo del profesor es someterse a este discurso en su tarea educativa. Tomar las matemáticas, las ciencias o la educación física como un objeto de consumo más.

La educación es un camino que puede llevar al sujeto a encontrar un lugar en la estructura social en la que vive.

Podemos decir que es un camino que orienta, en tanto ese sujeto dé su consentimiento para ser educado. Quiere decir que ha de consentir a la oferta que, en cada época, la sociedad le hace a través de sus instituciones

¿Qué dice el psicoanálisis?

Ya Freud nos habló de los tres oficios imposibles: educar, analizar y gobernar. Y esto es así porque existe un punto imposible de educar, analizar o gobernar en los seres humanos. Por bien que se haga el resultado que se alcanza nunca es completamente satisfactorio. Este es el punto en común de estas disciplinas y es lo que nos permite estar hoy aquí compartiendo nuestras experiencias.

Ante las nuevas formas (modos) sociales ¿qué puede decir el psicoanálisis?

Freud descubrió que los seres humanos tenemos una parte que podríamos considerar “inhumana” y que llamó “pulsión de muerte”. La pulsión de muerte es consustancial a la condición humana. Si dejamos que la pulsión de muerte se imponga, la destrucción del otro puede darse, pero también la nuestra está asegurada.

No solo en lo social, sino especialmente en lo subjetivo, llevamos el mal dentro. Y la paradoja es que los seres hablantes tendemos a buscar ese mal como si fuera nuestro propio bien. Y es lo que el niño debe aprender, en palabras de Freud: “el dominio sobre las pulsiones y la adaptación social” (34 Conferencia). Ya Kant en “Pedagogía”, habla: “de la formación como los efectos que la disciplina y la instrucción producen en cada sujeto de la educación y el posicionamiento ético ante el mundo, a como asume su responsabilidad ante ese mundo; a como se hace cargo de sus actos resultantes del ejercicio de su libertad de decisión”.

Lacan resume esta paradoja con el término de “goce”, que no es un bien como el placer, sino un exceso. En el camino hacia su satisfacción el ser humano se encuentra con “el más allá del placer”, con el exceso que es el goce.

Desde pequeños tenemos que tomar decisiones ante las encrucijadas de la existencia y en estos caminos se pone en juego algo del goce y la satisfacción pulsional para cada sujeto. Ante la pregunta sobre la muerte y la sexualidad el joven tiene dificultades para responderlas y la cultura y la educación son las que hacen posible una salida para cada sujeto.

Por ejemplo, el lenguaje políticamente correcto infantiliza a los niños. Ha desaparecido el lobo del cuento de Caperucita. Eso no tiene interés para los niños, como mucho se aburren. Por otro lado, se les está negando un elemento de primer orden para poder tramitar sus ansiedades y sus angustias. Por eso para el niño, el lobo y la bruja, son instrumentos muy útiles para poder angustiarse con tranquilidad. Esos personajes les permiten significar su angustia, les ayuda a darle sentido y les alivia ver que también les ocurre a otros.

Actualmente asistimos a un retroceso en el gusto por hacerse preguntas y preguntar. Se comprueba en las aulas el poco interés de los alumnos. Como decía antes la satisfacción del consumo inmediato tapona el vacío.

En la enseñanza, es importante plantear preguntas y una posición de no saber. No se trata de un saber acabado, sino de un proceso que se relanza con los intercambios, que agujerean el saber producido, para crear nuevos interrogantes. El alumno necesita el cebo de lo difícil si se quiere poner entre sus manos su propio aprendizaje. Para que algo del vinculo educativo se produzca es importante dejar al alumno frente a unas dificultades que pueda resolver sin ayuda ajena, pues se trata de poner en sus manos su propio aprendizaje en vez de adiestrarlo desde fuera.

El educador podrá causar el interés del alumno solamente si el mismo tiene interés. Debe ser un sembrador de buenas preguntas.

La ley de Freud es la de enfrentarse con el propio deseo y asumir sus consecuencias. Dice Lacan, en sus Escritos, “de la posición de sujetos se es siempre responsable”.

El niño es el partenaire del educador y tiene que ceder algo de su goce para, por ejemplo, aprender a leer, y así entrar en el vinculo educativo y poder pasar a ser sujeto de la educación. Para que el sujeto renuncie a una parte del goce tiene que haber un reconocimiento en el presente y una promesa en el futuro, en la que el Otro compromete su apoyo y otorga su confianza, por la vía de la suposición, en las posibilidades del sujeto.

El sujeto es efecto de un lugar. Este punto, que el psicoanálisis ha permitido esclarecer, es un elemento común a las disciplinas que trabajan con la categoría de sujeto, como la pedagogía, el derecho y el psicoanálisis. El Otro (docente, psicoanalista) oferta un lugar y el sujeto consiente en ocuparlo o no.

Trabajar con el sujeto es aceptar la incertidumbre.

El educador espera algo del alumno, pero no para él, sino para que produzca un recorrido, un recorrido que no se dirige hacia él sino hacia lo social.

El educador también tiene que ceder algo de su goce y por tanto asumir que cada sujeto es una incógnita. Ceder su goce y sostener su deseo de educar, su deseo de que los niños aprendan.

En el campo educativo no hay que buscar una adaptación excesiva ni una permisividad sin límite que deje al alumno librado de sí mismo.

Las formas modernas del síntoma hablan del goce sin límite (anorexia, adicción, bulimia, violencia gratuita, suicidio y otros pasajes al acto)

La educación tiene la posibilidad de hacer con la singularidad del sujeto, solo si lo envuelve en los recursos culturales. El vínculo educativo es del orden de lo singular, con cada sujeto es un vínculo nuevo que incluye sus transformaciones.

La verdadera oferta es la de un marco que incluye un vacío como lugar necesario para permitir alojar la singularidad del sujeto y así darle la posibilidad de hacer con los contenidos culturales.

Este marco se mantiene por el deseo del educador que atiende la singularidad del sujeto y no la borra con ofertas preestablecidas estándar. Esto implica tolerar un cierto no saber sobre el sujeto, sobre sus intereses ni sobre qué es lo que transmite, ni sobre la apropiación que hará el sujeto y en que tiempos.

El saber es lo que vincula al agente de la educación y al sujeto y por eso no hay que aplastarlo para que el vinculo educativo no se transforme en una relación imaginaria yo-tu que generaría tensiones.

El saber es algo que se construye. Aparecen los síntomas cuando hay un descuelgue del saber, cuando se rompe el vínculo educativo.

Igual que en Psicoanálisis, el vínculo educativo no funciona si no hay transferencia, lo que se basa en una suposición de saber. La transferencia se dirige a un rasgo del educador, sea propio o sea un semblante, pero para el alumno tiene que funcionar como signo de un deseo. Esto tiene función de causa, lo que le llevará a trabajar.

No se trata de obturar el vacío con ofertas que generan rechazo. No se trata de interrogar al sujeto sobre lo que quiere, sino de poner en juego el propio deseo del educador como aquello que abre un campo de posibles.

Si no hay un mínimo de autoridad epistémica no se puede activar el vínculo educativo. Cuando esa autoridad se hace reconocer se introduce el respeto y el límite.

¿Cómo conseguir hoy una autoridad epistémica, del profesor, frente a la potencia de Internet o los medios de comunicación? Como nos proponía Lacan “enseñar a partir del no saber”. Con la vivificación que puede hacer el educador a través del estudio de los textos y de su enunciación. Se trata de cómo el profesor libidiniza el conocimiento. Por otro lado, el profesor debe consentir a que cada alumno libidinice el conocimiento a su manera. En función de su propia modalidad de satisfacción, el alumno tendrá la posibilidad de hacer suya esa oferta, con su particular modo de velar, mostrar y entretejer.

La educación puede ser un lugar de resistencia al imperativo capitalista de ¡GOZA! En la actualidad es sinónimo de ¡CONSUME!. De otra forma se convierte en un fabricante de consumidores-usuarios abandonados a ese imperativo.

Quería terminar con una cita de Marcel Proust:

La sabiduría no se aprende; tenemos que descubrirla por nosotros mismos, tras un viaje que nadie puede hacer en nuestro lugar ni puede ahorrarnos, porque es un punto de vista sobre las cosas.

Marzo 2017

Olga Montón

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s